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El spa doméstico: por qué cada vez más villas en Marbella incluyen piscina interior

Hace veinte años, una piscina interior en una vivienda particular era una excentricidad. Hoy es una de las peticiones más frecuentes en los proyectos de vivienda de lujo que llegan a nuestro estudio. Algo ha cambiado en la forma en que los compradores internacionales conciben el hogar en la Costa del Sol.

El punto de inflexión lo situamos en torno a 2015, cuando los grandes operadores hoteleros de cinco estrellas comenzaron a incluir áreas de wellness como elemento diferencial. La experiencia del spa de hotel —piscina cubierta climatizada, sauna, hammam, zona de tratamientos— empezó a trasladarse al imaginario de la vivienda privada. Los clientes que pasaban largas temporadas en Marbella o Benahavís querían replicar en casa lo que disfrutaban en el hotel.

Qué incluye hoy un spa doméstico

La versión más básica se limita a una piscina interior de 8 a 12 metros, generalmente conectada visualmente con el jardín mediante grandes ventanales. A partir de ahí, el programa puede crecer hasta incluir sauna finlandesa, baño de vapor o hammam, zona de descanso con tumbonas, ducha de contraste, sala de masajes y, en los proyectos más completos, gimnasio adyacente con vestuarios privados.

En la Villa Madroñal Gold, uno de los proyectos más completos que hemos desarrollado en este sentido, el spa ocupa una planta completa bajo rasante. La piscina interior de 12 metros tiene temperatura controlada todo el año y se abre mediante un sistema de puertas plegables a la terraza exterior y a la piscina infinity. El hamam y la sauna están en espacios contiguos, revestidos en piedra caliza y madera de cedro.

«El cliente ya no distingue entre el bienestar del hotel y el bienestar de su casa. Quiere los dos en el mismo espacio.»

Los retos técnicos que nadie cuenta

El spa doméstico plantea exigencias técnicas que no se pueden improvisar. El primero y más crítico es el control de la humedad: una piscina interior genera condensación constante. Si el sistema de ventilación y deshumidificación no está perfectamente dimensionado, la humedad ataca los cerramientos, la carpintería y, a largo plazo, la estructura. En climas cálidos como el de Málaga, donde el exterior ya tiene humedad relativa alta en verano, este punto es especialmente delicado.

La impermeabilización es el segundo frente. Un vaso de piscina interior, si está bajo rasante o en contacto con forjados y muros, requiere un sistema de impermeabilización más exigente que el de una piscina exterior convencional. Nosotros especificamos siempre membranas de poliurea proyectada en dos capas, con tratamiento especial en los encuentros entre paramentos. Ningún otro sistema ofrece la misma garantía a largo plazo.

El tercer aspecto es la iluminación. Sin luz natural suficiente, una piscina cubierta puede resultar opresiva en lugar de relajante. Diseñamos siempre los lucernarios y los acristalamientos antes que cualquier otro elemento del spa: la sección del espacio se define en función de cómo entra la luz, no al revés.

Materiales: entre la durabilidad y la experiencia sensorial

La selección de materiales en un spa no es solo una decisión estética: es ante todo una decisión técnica. Todo lo que está en contacto con el agua o con el vapor tiene que ser impermeable, fácil de mantener y resistente a los productos de limpieza. Pero además debe crear una atmósfera.

Las combinaciones que mejor han funcionado en nuestra experiencia son: piedra natural porosa tratada para el suelo y las paredes del hammam, madera de teca o cedro para las zonas secas de sauna, y grandes formatos de porcelana técnica imitando la piedra para el perímetro de la piscina. El mosaico de vidrio sigue siendo la opción preferida para el interior del vaso cuando el cliente quiere un efecto de agua que cambia de color con la luz.

La integración con el resto del proyecto

El error más frecuente que vemos en proyectos ajenos es tratar el spa como un añadido, una habitación más con agua. En nuestra forma de trabajar, el área de wellness forma parte de la estrategia del proyecto desde el primer esquema: define la organización de la planta, la relación con el jardín y la posición de las escaleras.

En varios de nuestros proyectos, el spa está situado en planta sótano pero conectado al jardín mediante un desnivel del terreno. Así el espacio no es un sótano: tiene luz natural, vistas al jardín y ventilación cruzada. Esta solución, que requiere un análisis cuidadoso de la topografía del solar desde el principio, es la que mejor resultado da en términos de experiencia espacial.

La demanda de spas domésticos no parece que vaya a remitir. Si acaso, se está consolidando como un estándar en el segmento alto del mercado de la Costa del Sol, donde el comprador internacional llega con referencias muy precisas de lo que quiere. Nuestra tarea como arquitectos es traducir esas referencias en espacios que funcionen bien durante décadas.