Movimiento de tierras en El Madroñal: diez meses para preparar el terreno
El movimiento de tierras de Villa Hope en El Madroñal ha concluido. Diez meses de trabajo intensivo en una ladera de gran pendiente, con desmontes, caminos, zanjas en roca y muros ecológicos escalonados que han transformado la parcela y la han dejado lista para recibir la estructura de las dos villas. Hacemos balance de una fase que no se ve en el resultado final, pero que lo determina todo.
El Madroñal · Benahavís · Julio 2025 – Mayo 2026El punto de partida
El Madroñal se caracteriza por una orografía compleja: fuertes desniveles, sustrato rocoso, vegetación mediterránea densa y unas vistas extraordinarias hacia el valle del golf y el Mediterráneo. Esta condición convierte el movimiento de tierras en una fase mucho más exigente que en una parcela llana. No se trata simplemente de excavar, sino de interpretar el terreno y transformarlo de forma controlada para que la arquitectura pueda asentarse con lógica, seguridad y sin agredir el paisaje.
Los trabajos de movimiento de tierras
El primer paso fue la apertura del camino provisional de obra, arteria principal para maquinaria, materiales y personal durante toda la fase. A partir de ahí, comenzaron los desmontes en la ladera: retiro de tierra vegetal, excavación en roca y formación progresiva de las plataformas escalonadas sobre las que se apoyarán las dos villas. La maquinaria pesada trabajó simultáneamente en varios frentes durante los primeros meses.
La cimentación de los muros ecológicos
El sistema de contención elegido son muros ecológicos de gaviones: estructuras de malla metálica rellenas con la propia roca extraída del desmonte, dispuestas en terrazas escalonadas con rellanos vegetados entre ellas. Antes de levantar cada muro, fue necesario excavar sus zanjas de cimentación directamente en el terreno natural, en muchos puntos en roca, para garantizar el anclaje de la estructura ante la presión del relleno y las solicitaciones de la ladera.
Conviene aclararlo: las imágenes de trincheras y excavadora abriendo zanjas que se muestran a continuación no son la cimentación de las villas. Son las cimentaciones de los propios muros ecológicos, que en algunos puntos requirieron encastrarse varios metros en la roca. Un trabajo que no se ve en el resultado final, pero que es esencial para la estabilidad de todo lo que vendrá después.
«Esta fase es una de las menos visibles en el resultado final, pero una de las más determinantes. Una buena implantación depende en gran medida de cómo se resuelve el terreno.»
El tramo final
Con los muros principales ejecutados y las plataformas compactadas, la obra entra en su recta final: ajuste de cotas, remates de caminos y últimas regularizaciones del terreno. La ladera ya muestra su nueva geometría, pero todavía quedan detalles por cerrar antes de dar por concluida la fase.
El resultado: la ladera reordenada
Una vez completados los muros y consolidadas las plataformas, la ladera presenta un aspecto completamente distinto al del solar original. Las terrazas escalonadas, con sus rellanos de hierba entre muro y muro, ordenan la pendiente con una geometría que recuerda a los bancales de cultivo del interior malagueño. La roca del desmonte, reutilizada in situ como relleno de gaviones, reduce el acopio de material externo al mínimo y da coherencia visual al conjunto.
Con el movimiento de tierras concluido, la obra entra en su siguiente capítulo: la cimentación de las villas y el comienzo de la estructura. Todo lo que vendrá —muros, forjados, cubiertas, jardines— se apoyará sobre este trabajo silencioso de diez meses que ha reordenado la montaña.
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